Nueva York legaliza la muerte asistida para enfermos terminales: todo lo que tienes que saber
Nueva York se convierte en el decimotercer estado del país en permitir la muerte asistida, que podrá ser solicitada únicamente por el paciente

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La medida fue promulgada en 2025 por la gobernadora Kathy Hochul, luego de llegar a un acuerdo con la legislatura estatal para su aprobación y firma.
Nueva York, que viene de ser epicentro de la final del Mundial 2026, se convierte en el decimotercer estado del país en permitir esta práctica. Los otros son California, Colorado, Delaware, Hawái, Illinois, Maine, Montana, Nueva Jersey, Nuevo México, Oregón, Vermont, Washington y el Distrito de Columbia.
“Esta ley no acorta la vida de las personas, sino sus muertes”, afirmó Hochul, de acuerdo con un reporte de la cadena Univision.
Meses atrás, durante la promulgación de la Ley de Ayuda Médica para Morir de Nueva York, la gobernadora compartió que su madre falleció de ELA (Esclerosis Lateral Amiotrófica). “Conozco muy bien el dolor de ver sufrir a un ser querido y no poder hacer nada para evitarlo”, expresó.
La muerte asistida es aprobada en Nueva York: lo que debes saber
El primero de los estatutos que indica la legislación S138/A136 es que la muerte asistida siempre debe ser solicitada por el paciente. Además, ningún médico ni hospital está obligado a aplicarla o participar en el proceso. Tampoco sustituye los cuidados paliativos que requiere cualquier persona con una enfermedad terminal.
Además, la ley indica que el paciente, luego de completar el proceso legal, recibe la dosis letal de medicamentos. Sin embargo, debe administrársela por sí mismo, es decir, sin la intervención de un médico ni de otra persona.
Aquí es donde se aplica la diferencia entre eutanasia y muerte asistida, dos términos que suelen confundirse. El portal Maxim Institute explica que la eutanasia “es un tipo específico de muerte asistida, donde un médico administra directamente una sustancia letal al paciente”, un detalle que se excluye en la ley aprobada en Nueva York.
La muerte asistida es un término más amplio que puede tener variaciones. En este caso, la diferencia es que el paciente se administra el medicamento letal por sí mismo, en el lugar y momento que elija.
Otros puntos importantes de la Ley de Asistencia Médica para Morir
Para evitar controversias, incluyendo el temor a abusos, presiones y fallas médicas, la gobernadora Kathy Hochul expone en la legislación varias protecciones adicionales. Estas son:
Un período de espera obligatorio de 5 días entre la emisión y la dispensación de la receta- La solicitud verbal del paciente para recibir ayuda médica para morir debe ser grabada en video o audio
- Debe hacerse una evaluación de salud mental del paciente que solicita ayuda médica para morir, realizada por un psicólogo o psiquiatra.
- Se prohíbe que cualquier persona que pueda beneficiarse económicamente de la muerte de un paciente pueda actuar como testigo de la solicitud oral o como intérprete del paciente.
- Limitar la disponibilidad de asistencia médica para morir a los neoyorquinos
- Exigir que la evaluación inicial de un paciente, por parte de un médico, se realice en persona
- Permitir que los proveedores de cuidados paliativos domiciliarios de orientación religiosa opten por no ofrecer asistencia médica para morir.
- Garantizar que la violación de la ley se defina como mala conducta profesional, según la Ley de Educación
Aunque la aprobación de la Ley de Asistencia Médica para Morir era prácticamente un hecho, a falta de su entrada en vigor, algunos sectores movidos por sus principios religiosos, solicitaban que la legislación fuese rechazada. En sus argumentos, la califican como un “suicidio” y “pecado mortal”.
Según reseña El Diario NY, un grupo de católicos presentó recientemente una demanda, asegurando que la ley “va contra la libertad religiosa”. La organización The Becket Fund for Religious Liberty reclamó que la aprobación les obligaría a violar sus creencias y que el proceso médico sería “moralmente incorrecto”.
Por su parte, el senador estatal Brad Hoylman-Sigal destacó: “Es una victoria monumental para cada neoyorquino que ha deseado poner fin pacíficamente a su sufrimiento por una enfermedad terminal”.


